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La importancia de llamarse Ernesto

31 agosto, 2009

O como una vez más, se demuestra que es de vital importancia tener un amigo informático.
Resumo lo acontecido.

Suena mi móvil y al mirar la pantalla veo que es una antigua compañera de trabajo, de la que no sé nada desde el dia en que la despidieron. Raro, raro, raro, pienso yo.
Tras descolgar y los amables saludos de rigor, la conversación se desarrolló más o menos así.
– Pues te llamaba porque el ordenador me ha petao.
– Vaya putada faena, si.
– Era por si me lo podías echar un vistazo.
– Por poder mirarlo, lo puedo mirar, pero esque da la casualidad de que estamos en pleno montaje de unos equipos y no sé cuando podré ponerme con él.
– Ahhhh, bueno yo te lo llevo y me dices algo ¿vale?.
– Muy bien.
– Me pasaré en un par de dias, porque tengo que ir a un sitio que me coge de camino y así aprovecho el viaje.
– Vale, pues por aquí estaré.

Lejos de pasarse en ese par de dias prometido, y más habiendo un fin de semana por medio, esa misma tarde tenía allí el ordenador petao.
Le dije que me lo dejase y que cuando pudiese, lo miraría y le diría algo. Tras explicarme varias veces los sintomas que tenía, como se le había apagado repentinamente y que dentro tenía todos los datos, se fué no muy convencida porque no lo había destripado en aquel momento.

La tarde siguiente, en un hueco que tuve, cogí el equipo y basándome en los sintomas descritos, me puse manos a la obra. Tras algunas comprobaciones, el diagnóstico estaba claro, la fuente de alimentación y la placa base habían pasado a mejor vida.
Entonces entré en la parte más complicada, buscar una placa base similar a la que tenía para que al cambiársela el sistema no sufriese demasiados cambios y pudiese iniciar. Tras una larga búsqueda, encuentro una de similares características, compatible con su microprocesador socket 775, con su memoria DDR400 y con su tarjeta gráfica AGP.

Un rato después ya tenía la placa montada en su carcasa, con todos sus componentes puestos y funcionando a la perfección. Instalo los nuevos drivers, le actualizo el antivirus, el sistema y llamo a la dueña de la criatura.
– Bueno, pues ya tienes el equipo arreglado.
– ¿Ya? ¿y qué le pasaba? ¿y las fotos y todo lo que había dentro?
– Tenía la fuente de alimentación y la placa base rota, pero no te preocupes que está todo igual que lo tenías. Vamos, que al encenderlo no notarás que se le ha hecho nada.
– Uf, que susto. Bueno, y ahora dame el otro susto.
– Pues el precio exacto no lo sé, pero creo que ronda los 100 euros
– …
– Que no! En total será algo menos de 30 euros, la placa cuesta sobre los 15 euros y la fuente de alimentación unos 10 euros, pues echa cuentas.
– ¿Solo?
– Pues si, pero vamos que si ves que es poco y te vas a sentir mal, te rascas el bolsillo por las molestias de vermelas y deseármelas para encontrar una placa como la tuya, porque la mano de obra no te la he cobrado y así todos contentos.
– Bueno, mejor te invito a una cerve y en paz ¿no?
– Si tu lo dices…
– Vale, pues en cuanto pueda me paso a por él.
– Perfecto.

No habían pasado dos horas desde la finalización de esta llamada cuando estaba allí para recoger el equipo.
Se marchó contenta, con su equipo reparado, en menos de dos dias, tal cual lo tenía antes de la avería y por tan solo 25 euros.
Esque así da gusto.

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Bricomania

17 julio, 2009

¿Como era aquello de si antes lo digo antes pasa?
Pues si, esta mañana una compañera de trabajo me ha traido su equipo porque le bufaba y se le reiniciaba.
Con esos sintomas y con la que está cayendo, mi primer objetivo estaba claro, temperatura.

Lo abro y me encuentro esto

Asique me he puesto manos a la obra.
Herramientas necesarias :
– Brocha
– Destornillador de estrella
– Masilla térmica

Tiempo empleado :
– 5 minutos

Preparación :
Con el destornillador de estrella se quitan los cuatro tornillos que sujetan el ventilador al disipador. Una vez desmontado, se quitan los anclajes y se saca el disipador. Con la brocha, y en una zona segura (véase : sobre un cubo de basura) se van limpiando las pelusas de polvo que haya tanto en el ventilador como en el disipador. Ahora se coge el disipador y con un trozo de papel de celulosa, se limpian los restos secos de masilla. También se han de limpiar esos restos de la parte superior del microprocesador para que la nueva masilla haga un contacto limpio. Se echa la masilla sobre el microprocesador (aproximadamente una gota del tamaño de un grano de arroz) y se coloca el disipador con sus anclajes. Se situa el ventilador en su posición correcta y se atornilla

El resultado es este.

Facil y sencillo.
Eso si, de la cantidad de especies víricas endémicas que andaban campando a sus anchas por el Windows XP, hablaremos en el siguiente programa.