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Diarios de una motocicleta : El dia D y IV

27 julio, 2009

– Dia 0 –

El acogedor aroma del hogar me tranquiliza.
Llego al comedor y tiro a un lado todo lo que llevo encima.
¿Qué coño hago ahora? ¿me ducho? ¿llamo para decir lo que ha pasado? ¿busco donde está la mutua para ir mañana?.
Intento dominarme porque seguro que me ayuda a pensar con más claridad.
Venga, primero a la ducha.

Me quito la ropa lo más rápido que puedo y cuando la veo en el suelo, con ganas me quedo de meterla en un cubo y prenderle fuego.
En el baño me conciencio de que tengo que quitarme las gasas que me han puesto y me armo de valor, no por las gasas, sino por el esparadrapo que éstas tienen alrededor.
Con unos cuantos pelos menos, encaro el nuevo reto de meterme en la bañera. Mientras decido el método de actuación que me resulte menos doloroso, abro el agua para que se vaya templando.

Vale, primero la pierna derecha y luego la izquierda intentando llevarla lo más recta posible. Ostia, como duele.
Pero eso no es nada con lo que me esperaba, el contacto con el agua templada relaja todos mis músculos, pero cuando el agua pasa por las heridas, me siento morir.
El escozor tensa mi cuerpo, y por si fuera poco, tengo que frotar las rodillas a conciencia con gel, para limpiar los posibles restos y evitar infecciones.

Vierto el líquido en mi mano, cierro los ojos, y apretando los dientes comienzo la operación. Arriba, abajo, hacia los lados, en círculos y así hasta que el insoportable dolor me obliga a parar.
Respirando hondo, enjuago los restos de jabón que quedan y salgo de la bañera aún más despacio que cuando entré.
Me seco, me pongo los gallumbos-pijama y cojeando voy hasta el salón.

En el sofá, con la ayuda de una gasa, me aplico el betadine gel y me tumbo dejando las piernas en alto.
Durante un breve espacio de tiempo, la mezcla de cansancio y dolor, hace que mis ojos se cierren y mi mente se traslade a un paraje muy lejano, muy tranquilo…
Un portazo me despierta sobresaltado, es mi chica, que al ver la escena se queda sin palabras. Le explico brevemente lo sucedido y no deja de preguntarme que si estoy bien, y de decirme que vayamos al hospital.
La tranquilizo como puedo y viendo que la cosa no es tan grave como parece, al menos en apariencia, comienzo los trámites burocráticos. Llamo mi trabajo, a la chica de administración, le cuento lo que ha pasado y mientras le repito una y otra vez que no ha sido grave, le pido que me diga a que mutua pertenecemos. Una vez que me lo dice, me despido prometiendo informarla en cuanto me vea un médico.
Googleando no tardo en encontrar la dirección de la mutua, y sorprendentemente, me queda bastante cerca.
Con la información más clara, ahora si, nos ponemos a cenar.

Todo transcurre, casi, con normalidad hasta que llega la hora de irse a la cama. Preveyendo que iba a ser una noche movidita, me tomo un trankimazin 0,5.
¿Ahora como coño me pongo?.
Pruebo bocabajo y no puedo porque me duelen las rodillas, bocarriba y de lado tampoco porque me duele el costado, sigo probando, dando vueltas intentando colocarme y tras un rato consigo la postura, boca abajo con las piernas de lado.
El Trankimazin entra en acción, mi mente se encarga del resto y vuelo lejos, a una playa, con arena blanca, palmeras…
Joder, por fin terminó el dia…

… to be continued …

En capítulos anteriores :
01 – El comienzo
02 – El dia D
03 – El dia D II
04 – El dia D III

5 comentarios

  1. Esta historia o termina como si nada o en tragedia. Sea lo que sea… gran novelista el tío!😀


  2. Espero que termine sea como sea, menos en tragedia!


  3. Ouch! Como duele!
    Te entiendo perfesstamente, me caí de una moto hace años y me quemé con el asfalto; bonita cicatriz tengo en la rodilla😦
    Esperemos que la historia acabe con algunos días de baja, que no vienen mal😀


  4. pa que diablo tanta novela, vamos hombre terminala que me desespero.


  5. Un relato sencillo pero MUY real, me encanta.
    Si me dieses permiso para publicarlo por partes en el foro motero al que pertenezco te lo agradecería (con las respectivas reseñas de los autores, claro), que que describe perfectamente algo que todo motero ha pasdo alguna vez(por desgracia).
    Sin más, un saludo en forma de V’s😉



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