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Esos pequeños fallos

22 febrero, 2007

Hay veces que los clientes me ponen en una situación que no se si echarme a reir o ponerme a llorar. Ayer viene uno, que nos habia comprado hacía unos dias, un teclado inálambrico con trackball para su portátil y no le funcionaba.
Cojo el teclado, lo conecto en un PC y la situación no podia más critica, la tienda hasta arriba de gente, el teléfono sonando, el cliente nerviosito y el PC donde acababa de conectar el teclado con Windows VISTA.
Que dios reparta suerte, me dije para mis adentros.

Después de varios intentos de sincronización, no consigo que el teclado responda, a lo que ya me puse en lo peor, que el teclado estuviese mal o que el Windows VISTA no lo reconociese.
Peeeeeeeeeeeeeero…
Le di la vuelta para ver si habia puesto bien las pilas y me dí cuenta en un detalle en el cual el cliente no habia caido. En la parte de abajo del teclado, llevaba un boton de encendido/apagado, y como suele pasar en estos casos, estaba en la posicion de OFF.

Le puse en ON y hala, funcionando como el que más. Acto seguido, y sin poder esconder una leve sonrisilla, le dije al cliente que pasase y viese que funcionaba bien, hasta con Windows VISTA. El cliente después de comprobar con sus propios ojos que el teclado iba de maravilla, me juró que lo habia intentado de todas las maneras y que no habia sido capaz.

No le dije cual habia sido su fallo y le ahorré el saber que el paseo que se habia dado, y el tiempo que habia perdido, se lo podía haber ahorrado pulsando ese boton. Porque en resumidas cuentas, si el cliente se va contento y yo me quedo contento ¿para que darle un disgusto?

One comment

  1. suponge que cobrarias por el tiempo gastado.



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